Renault avanza su plan de ‘democratización’ del coche eléctrico con 10.000 millones de inversión

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El plan consiste en simplificar la producción, fabricar baterías en el hub francés para dotar a coches eléctricos Renault en su Alianza con Nissan y Mitsubishi y conseguir hasta 2025 un 5% de rentabilidad.

La plana mayor del Grupo Renault, encabezada por su director ejecutivo, Luca de Meo, ha presentado este miércoles el ambicioso programa de transformación Renault e-Ways ElectroPop, que plantea un 65% de producción electrificada de vehículos en 2025 y un 90% de coches eléctricos de la marca Renault en 2030.

La inversión prevista hasta 2025 asciende a los 10.000 millones de euros. La hoja de ruta contiene estaciones obligatorias que deberían suponer un mayor ahorro en el coste de producción, un mejor aprovechamiento de los recursos, mejores beneficios (5% de rentabilidad) y precios más asequibles para la mayoría de la población que precisa vehículos pequeños o medianos.

En este último aspecto, Renault asegura que la fabricación del nuevo Renault 5 totalmente eléctrico que se pondrá en venta en 2024 va a costar un 33% menos que el eléctrico-bandera de la marca del rombo, el Zoé, que comercializó hace ya más de 10 años.

De Meo anunció el lanzamiento de 10 modelos totalmente eléctricos hasta 2030, con el Renault 5 y la ‘resurrección’ del R-4 (‘4ever’) como estandartes, aunque antes, el año que viene llegará a los mercados el Mégane E-Tech totalmente a pilas.

La cúpula técnica y directiva de Renault desentrañó los detalles que permitirán, según sus análisis, esa reducción de costes.

La reorganización del negocio para dotar de una estructura estándar a las baterías utilizadas, de forma que puedan alimentar a todos los vehículos que se vayan a fabricar, independientemente de los segmentos a los que pertenezcan. Renault aspira a que esta estrategia reducirá los costes del paquete de baterías en un 60% antes de 2030.

Además, los costes de fabricación a través de un único propulsor eléctrico compacto se reducirán en un 30% y añadirán un 20% de autonomía eléctrica gracias al recorte de las pérdidas de energía en un 45%.Es posible porque el multipropulsor une el motor eléctrico, la caja de cambios y la electrónica de potencia en una sola unidad.

Otro factor para la producción de vehículos asequibles de pequeño tamaño serán las plataformas eléctricas CMF B-EV y CMF A, «dos familias totalmente nuevas», en palabras de De Meo, quien hizo hincapié especial en la palabra Pop que acompaña el plan y que se refiere a la democratización de la movilidad eléctrica.

Otro factor clave para Renault es su asociación con empresas tecnológicas como la francesa Verkor, con la que quiere desarrollar una nueva batería inspeccionando decididamente las de estado sólido más eficientes, o Envision AESC, socio para la gigafactoría que quiere levantar en Douai, ST Microeléctrónica, Wylot o LG Chem.

Renault saca pecho y expone sus 10 años de experiencia con el modelo eléctrico Zoe y su investigación en el mundo de las baterías. En este sentido, De Meo explicó que el Grupo va a producir baterías para todos los modelos eléctricos de Renault, Nissan y Mitsubishi basándose en la química NMC (Níquel, Manganeso y Cobalto).

El ejecutivo español José Vicente de los Mozos, vicepresidente y director mundial de Fabricación y Logísticas en Renault, explicó el proyecto ElectriCity como «un ecosistema compacto y eficiente» que está instaurándose en el norte de Francia y que «va a ser el corazón de la fabricación eléctrica en toda Europa», según sus palabras.

Basándose en los 10 años de experiencia en la cadena de valor del vehículo eléctrico, la estrategia de Renault Group en materia de baterías ha llevado a importantes elecciones de estandarización dentro de la Alianza para promover la competitividad. El Grupo cubrirá el 100% de los futuros lanzamientos de sus vehículos eléctricos, en todos los segmentos, con y una arquitectura de celdas unificada. Esto le permitirá alcanzar hasta un millón de vehículos eléctricos dentro de la Alianza en 2030. Esta elección de química ofrece una relación muy competitiva en coste por kilómetro, con hasta un 20% de autonomía de más en comparación con otras soluciones químicas y mucha mejor capacidad de reciclaje.

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